



Terminaron las vacaciones, vuelta al trabajo pero con la alegría de haber disfrutado hermosos días de sol y playa con muy buena companía. Ideál para el dibujo alternado con la buena lectura. Villa Gesell tiene una de las playas mas amplias y limpias que debe haber en la costa atlántica, con corrientes de agua cálida y sin escolleras ni rocas. La primer mañana ya no pude resistir las ganas de dibujar y me entusiasmé con este puesto de guardavidas, blanco y naranja que contrastaba con el azul del mar y el color arena. Despues seguí con el paisje colorido y cambiante que hacen las sombrillas. En libreta Moleskine:1° tinta y con acuarela; 2° lapiz grafito con acuarela.
Una linda esquina de Rafaela. Siempre que paso en el auto me quedo mirando esa vieja casona de dos plantas, que cuando era chico recuerdo que habia un "boliche" en planta baja, de esos que solo acudían hombres, se jugaba a las cartas y se sentía de afuera el aroma a anis y ajenjo. Hoy el bar no está y hay un comercio mas moderno, se ha pintado la parte baja del mismo, pero unos metros arriba deja apreciar como era aquella construcción. Cuantas historias se esconden en cada esquina. La semana pasada hice una pausa, me detuve y lo dibujé con mi Lamy a tanque y posterior agregado de acuarela negra en caderno A5.
Tuve que realizar un trámite en la ciudad de Sunchales, era la hora de la siesta y tenia que esperar a mi mujer que salga de su trabajo, asi nos volvíamos juntos para Rafaela. La espera era de mas de media hora entocnes me fui al Bar Unón, una esquina tradicional frente a la plaza. Afuera estaba pesado y nublado, en la calle no habia nadie; en el bar solo una mesa, yo y el LCD con el canal Todo Noticias. Mientras disfrutaba de un cortado mediano salió este croquis. Solo tinta de Lamy en cuaderno de dibujo A5.
Un par de antiguas casonas italianizantes que aún luchan contra el paso del tiempo. La primera es una habandonada en el pasaje Buenos Aires, la vegetación crece descontrolada sobre el lo que fue el jardín de ingreso. Ojalá sobreviva a la especulación y vuelva a tener un destino feliz. La segunda es una vieja construcción, aún habitada, sobre la calle Ciudad de Esperanza frente al Viejo Mercado, en la que el tiempo parece haberse detenido, pero aún tiene historias que contar.
Una esquina cara a mis afectos, la casa de mis abuelos. Un “chalet”, común construido a inicios de los ’80. Fue la casa que mi abuelo quería tener, la que había soñado, para él una buena casa debía tener ladrillo a la vista y cubierta inclinada con tejas. El viejo se nos fue hace poco y esta era una buena forma de recordarlo. Tinta y acuarela sobre cuaderno Moleskine para acuarela.



Los pasajes o “cortadas” tienen una impronta especial, son calles que muchas veces permanecen adormecidas al trajín de la ciudad, tienen otro tiempo, un silencio, un aire particular. Y son lugares atractivos para croquizar, más aún una calurosa siesta en enero. Así me fui con mi libreta al pasaje de Calle Buenos Aires entre Lavalle y Alvear, es solo una cuadra, el empedrado, algunas viejas casonas italianizantes recuperadas y otras en decadencia, la sombra de los árboles y el silencio que solo era cortado con el esporádico paso de los autos que circulaban por las calles transversales. Realizados con estilógrafo negro 0.30mm sobre Móleskine. Creo que ningún vecino se percató de mi presencia en el lugar.


Es conocido como el Parque Villa Podio, en función al barrio en el cual se localiza al sur del tejido urbano, marcando uno de los límites de la ciudad, hoy en pleno crecimiento. Por mucho tiempo funcionó en su interior el Vivero Municipal, del cual se fabricaban especies vegetales para el resto de la ciudad. Añosos árboles, de gran porte y variadas especies se reparten en el predio que ocupa aproximadamente la superficie de seis manzanas. En otras épocas fue un bello paseo de escala urbana, hoy ha quedado olvidado por gran parte de los rafaelinos y su uso solo se circunscribe al de los vecinos aledaños. Mucha sombra y aire fresco, ideal para esbozar unos croquis a la hora de la siesta, sobre todo un tranquilo día de verano. Tinta de rotring tikky grapic, acuarela y lápices acuarelables sobre cuaderno Moleskine de 9x14 cm.
Una quinta de parientes de mi mujer en Villa California, un barrio del poblado de Rincón, pegado a Santa Fe, una zona costera con mucho verde, altos eucaliptos y pinos que generan sombra a casas dispersas, en especial quintas para fines de semana. En su interior se comen muy buenos asados y pasamos hermosas jornadas en familia. Tinta sobre block de dibujo en tamaño A5.
Mis mas sinceros deseos para el Nuevo Año que comienza y ojalá venga cargado de muchos croquis para compartir con quienes visiten el blog, a los cuales aprovecho la ocación para agradecerles enormemente y desearles lo mejor. En este caso una vista de Rafaela desde la terraza del Palacio Municipal. Tinta y acuarela negra. Los espero el año que viene. FELIZ 2011!

Conocí esta casa ubicada en La Falda, Córdoba el verano pasado y de las fotos tomadas en el lugar salieron estos croquis. Se trata de la casa Miramontes, proyectada por el arquitecto ruso Wladimiro Acosta terminada en el año 1940. Un valioso ejemplo de la arquitectura moderna, con equilibrada combinación de formas y superficies abstractas, sin desdeñar el uso de materiales rústicos locales como la piedra. Situada en un amplio terreno en esquina, con pendientes, rodeada de un parque con añosos pinos, en un entorno de chalés pintoresquistas, la casa logra fusionarse con el paisaje cordobés. Los ambientes principales se orientan al norte, sus amplios ventanales están protegidos por parasoles y vísceras de hormigón que contribuyen a regular la radiación solar, aprovechando el sol en invierno y protegiéndolo del calor en el verano. La casa es predecesora de de los conceptos de “arquitectura bioclimática”, aplicando en la vivienda un sistema original del control de asoleamiento que Acosta denomino “Helios”, que no es un aditamento o agregado auxiliar, sino que se constituye en parte orgánica de la arquitectura de la casa.
Hace un par de semanitas tuve que hacer reposo para recuperarme de una pequeña cirugía. Nada importante pero había que pasarlo. No pude salir a recorrer lugares atractivos para dibujar así que busqué motivos de mis libros de arquitectura. Y así me entretuve un rato con dibujar a partir de fotos la famosa Casa del Arroyo de Amancio Williams en Mar del Plata. Una de mis preferidas del Movimiento Moderno en estas latitudes. Tinta y lápiz color negro acuarelable con una ligera aguada para lograr el efecto del blanco y negro de las fotos. Moleskine Sketchbook 14x9cm.
Esta vez quise plasmar ciertos lugares urbanos que la gente apropia para actividades recreativas y deportivas, siendo el “potrero” , la “canchita” o el “campito” un ejemplo común en las ciudades argentinas. Es cierto que cada vez hay menos producto del aumento del valor del suelo urbano. Pero en Rafaela aún sobreviven varias. Aquí un ejemplo de una emplazada en un terreno deprimido que funciona como laguna de retardo en Barrio Pizurno. La segunda ya es un playón polideportivo, bien equipado y con iluminación artificial que se encuentra en el Parque Villa Podio, ambas al sur de la ciudad. Tinta y grafito color sobre cuaderno A5.
Tarde de sábado en la costanera de Santa fe, entre mates, aire fresco de primavera y amigos. Una pausa para dibujar parte del perfil urbano de Santa Fe, la laguna, una caravana de veleros y algo de gente tomando color en la playa. Un lindo momento para cargar energías. Tinta de estilógrafo Rotring sobre cuaderno A5.
El Estadio Monumental Atlético de Rafaela, en pleno barrio Alberdi de la ciudad. No es “la bombonera” ni el “Monumental de Nuñez”, es un club de barrio como cientos de los que hay en la Argentina que luchan con esfuerzo por crecer día a día. Demás está decir que es el club del cual soy hincha. Tinta y acuarela con grafito color sobre hoja A4.
Esta vez lo que me llevó a dibujar fueron unos viejos monolitos que conmemoran el año de inauguración de unos de barrios residenciales de características suburbanas de Rafaela, que en sus orígenes fueron los primeros barrios de casas quintas o de fines de semana que tuvo la ciudad, realizados a inicios de la década del ’60. Hoy poseen un uso más mixto, ya que muchas familias residen allí en forma permanente. La mancha urbana se ha extendido y la ciudad los alcanzó pero mantienen el carácter suburbano. Los monolitos son similares, se han repintado de diferentes colores y guardan una impronta muy plástica y modernista afín de aquella. El primero corresponde al Barrio Villa Aero Club (año 1961) y el segundo al Barrio Brigadier López (año 1963). Tinta y lápices acuarelables sobre hoja A4.

El tren dejó de pasar y los espacios ocupados por las vías se han volcado a la vida urbana, nuevos usos como la ciclovia, equipamiento y una nueva forestación le están cambiado el carácter. Estos nuevos plazas lineales han revalorizado la ciudad, gente que viene y va, caminando, corriendo o pedaleando, niños jugando un picado o aprendiendo a andar en bicicleta es el nuevo aspecto de estos lugares a los que la ciudad les daba la espalda. Ojala que vuelva el ferrocarril algún día, pero que pase fuera de la ciudad y así esos espacios mantengan la vida urbana que hoy tienen.