Una pequeña serie de relojes urbanos, equipamientos que me llamaron la atención y se mantienen desde hace décadas en el centro de mi ciudad. A veces dejan de funcionar, pero en general marcan bien el paso del tiempo. Los dos primeros se ubican en los canteros centrales del Bv. Santa Fe, no tengo idea como fueron a parar ahí, pero siguen embelleciendo el centro. El de abajo el antiguo reloj floral situado en la Plaza 25 de Mayo, que fue donado por la familia Ripamonti, dueña de los Grandes Almacenes que fueron el centro de atracción en los inicios de la ciudad. Tinta y grafito color aguado sobre moleskine.


Muy cerca de Rafaela, a unos 15 Km se encuentra este diminuto paraje, que resulta ser satélite de otro pequeño pueblo: Lehmann. En Nueva Lehmann hoy solo queda una vieja estacioncita de tren que ya no funciona, unas casas humildes y una capilla pequeña. En otras épocas supo tener un club, bar y almacén de ramos generales, una vida social activa, al borde de la vía, cuando el FFCC era sinónimo de progreso. La tarde que fui tuve la sensación de visitar un pueblo casi fantasma, la quietud que había solo fue interrumpida por el pasó de un tren del Nuevo Central Argentino, que pasó a baja velocidad, pero no se detuvo y siguió su camino.











Terminaron las vacaciones, vuelta al trabajo pero con la alegría de haber disfrutado hermosos días de sol y playa con muy buena companía. Ideál para el dibujo alternado con la buena lectura. Villa Gesell tiene una de las playas mas amplias y limpias que debe haber en la costa atlántica, con corrientes de agua cálida y sin escolleras ni rocas. La primer mañana ya no pude resistir las ganas de dibujar y me entusiasmé con este puesto de guardavidas, blanco y naranja que contrastaba con el azul del mar y el color arena. Despues seguí con el paisje colorido y cambiante que hacen las sombrillas. En libreta Moleskine:1° tinta y con acuarela; 2° lapiz grafito con acuarela.



Un par de antiguas casonas italianizantes que aún luchan contra el paso del tiempo. La primera es una habandonada en el pasaje Buenos Aires, la vegetación crece descontrolada sobre el lo que fue el jardín de ingreso. Ojalá sobreviva a la especulación y vuelva a tener un destino feliz. La segunda es una vieja construcción, aún habitada, sobre la calle Ciudad de Esperanza frente al Viejo Mercado, en la que el tiempo parece haberse detenido, pero aún tiene historias que contar.



Los pasajes o “cortadas” tienen una impronta especial, son calles que muchas veces permanecen adormecidas al trajín de la ciudad, tienen otro tiempo, un silencio, un aire particular. Y son lugares atractivos para croquizar, más aún una calurosa siesta en enero. Así me fui con mi libreta al pasaje de Calle Buenos Aires entre Lavalle y Alvear, es solo una cuadra, el empedrado, algunas viejas casonas italianizantes recuperadas y otras en decadencia, la sombra de los árboles y el silencio que solo era cortado con el esporádico paso de los autos que circulaban por las calles transversales. Realizados con estilógrafo negro 0.30mm sobre Móleskine. Creo que ningún vecino se percató de mi presencia en el lugar.


Es conocido como el Parque Villa Podio, en función al barrio en el cual se localiza al sur del tejido urbano, marcando uno de los límites de la ciudad, hoy en pleno crecimiento. Por mucho tiempo funcionó en su interior el Vivero Municipal, del cual se fabricaban especies vegetales para el resto de la ciudad. Añosos árboles, de gran porte y variadas especies se reparten en el predio que ocupa aproximadamente la superficie de seis manzanas. En otras épocas fue un bello paseo de escala urbana, hoy ha quedado olvidado por gran parte de los rafaelinos y su uso solo se circunscribe al de los vecinos aledaños. Mucha sombra y aire fresco, ideal para esbozar unos croquis a la hora de la siesta, sobre todo un tranquilo día de verano. Tinta de rotring tikky grapic, acuarela y lápices acuarelables sobre cuaderno Moleskine de 9x14 cm.





